Este artículo se publicó originalmente en The Desert Leaf y forma parte de una serie dedicada a las Islas del Cielo.
La ruta más larga documentada de un ocelote (Leopardus pardalis) se registró recientemente en Arizona. Según un artículo de investigación de Eamon Harrity y Kinley Ragan, publicado en marzo de 2026, este ocelote macho se desplazó entre cuatro islas del cielo durante un período de aproximadamente 18 meses, recorriendo una distancia de al menos 111 millas. El Distrito de San Xavier de la Nación Tohono O’odham le puso acertadamente a este felino el nombre de Himdam, que significa “viajero”, en reconocimiento a su extraordinario recorrido.
Es probable que Himdam haya llegado a Arizona por primera vez desde Sonora, México, donde se encuentra la población reproductora más septentrional conocida, a 50 millas (80 kilómetros) al sur de la frontera entre Estados Unidos y México.
Apareció por primera vez en una cámara remota del Phoenix Zoo en las montañas Atascosa en junio de 2024. De manera notable, al mes siguiente fue captado por una cámara remota del Center for Biological Diversity en las montañas Whetstone, a 49 millas del punto de avistamiento anterior. Un año después, en julio de 2025, apareció en una cámara remota de Sky Island Alliance en las montañas Patagonia. Seis días más tarde, apareció de nuevo en una cámara remota del Wild Cat Research and Conservation Center de la Universidad de Arizona en las montañas Santa Rita, a casi 20 millas (32 kilómetros) al norte. Este felino sin duda dejó huella entre estas montañas, cruzando la autopista interestatal 19 y las rutas estatales 82 y 83 (al menos dos veces), durante estas paradas conocidas de su recorrido. Para leer el artículo de Harrity y Ragan sobre Himdam, visita Therya Notes.
El ocelote es un felino tropical que se encuentra comúnmente en los bosques de Centroamérica y Sudamérica. La palabra “ocelote” proviene del náhuatl azteca tlacoocelotl, que significa “tigre del campo” (consulta este Diccionario náhuatl para más información sobre esta grafía). Los patrones distintivos del pelaje de estos animales son únicos para cada individuo, de manera similar a las huellas digitales humanas. Los investigadores estudian fotografías de ocelotes tomadas por cámaras remotas para determinar si la disposición y el tamaño de las rosetas (anillos de pelaje oscuro con pelaje más claro en el centro), las manchas oscuras y las rayas en el pelaje de un ocelote coinciden con el patrón observado en otra fotografía de ocelote, lo que permite confirmar cuándo se ha registrado al mismo felino en varios lugares. Esta comparación de patrones ayuda a los investigadores a reconstruir las rutas que recorren estos felinos errantes por el paisaje.
Los ocelotes casi siempre son fotografiados de noche, ya que son cazadores principalmente nocturnos que se alimentan de roedores y otros animales pequeños. Sus complejos patrones de pelaje, igual que los de otros felinos moteados, les ofrecen un excelente camuflaje al acechar a sus presas en zonas boscosas. En Arizona, Himdam se desplazó por bosques de encino y matorral desértico, atravesando los mismos hábitats que ocupan los otros tres felinos de la región: el puma, el jaguar y el gato montés.
Los gatos monteses y los ocelotes tienen un tamaño similar: las hembras pesan entre 15 y 25 libras (de 7 a 11 kilogramos) y los machos pesan alrededor de 34 libras (15 kilogramos). Ambas especies pueden parecer similares en fotografías debido a su pelaje moteado, pero los ocelotes tienen el rostro más angosto, un patrón de rosetas en los hombros que puede parecer una cadena, y una cola más larga. La cola de un ocelote mide entre 10 y 16 pulgadas (25 a 41 centímetros) de largo, mientras que la cola de un gato montés mide solo entre 5 y 7 pulgadas (13 a 18 centímetros).
Se sabe que solo siete ocelotes han recorrido Arizona desde 2009, año en que Sky Island Alliance captó la primera imagen de cámara remota de uno de estos felinos en las montañas Whetstone. Desde entonces, los ocelotes machos solitarios que han habitado el sureste de Arizona han permanecido en gran medida sin ser detectados por los humanos, salvo por las imágenes captadas por las cámaras en las montañas, lo cual subraya su rareza y la urgente necesidad de proteger estas tierras.
Como confirmación de los recorridos de Himdam por varias sierras, estas fotografías resaltan la importancia de contar con hábitat seguro y conectado para las especies de amplio desplazamiento en toda la región de las Islas del Cielo. Tanto los ocelotes como los jaguares se encuentran en peligro de extinción en Estados Unidos y México. Además, enfrentan numerosos obstáculos y peligros en nuestra región, entre ellos la minería a cielo abierto, las carreteras y el muro fronterizo, que aísla a los felinos moteados de Arizona del resto de su población en México.
Los ocelotes siguen siendo una presencia esquiva y poco común en Arizona, pero cada fotografía ofrece un vistazo a la vida secreta de estos extraordinarios felinos que de vez en cuando recorren nuestras montañas locales. Para ayudar a que nuestras montañas sean acogedoras y seguras para los ocelotes y todos los felinos silvestres, necesitamos respaldar a las agencias públicas de manejo de tierras que conservan los terrenos de los que dependen estos felinos. Cuando mantenemos el agua fluyendo en manantiales y ríos, las plantas nativas prosperando, y permitimos el paso seguro de los felinos por el paisaje, protegemos la rica biodiversidad que hace que esta región sea tan especial.

