


A través de nuestro proyecto de Ranchos Regenerativos, cada día crece nuestra relación con ganaderos y ejidatarios que quieren regenerar sus terrenos. Sabemos que hay muchísimo trabajo por hacer en la región de las Islas del Cielo, y aunque en los últimos años hemos avanzado bastante con el equipo de SIA, voluntarios, personal de los ranchos y estudiantes, sabemos que todavía hay más. Por esta razón, ¡esta primavera hemos comenzado con la idea piloto de formar una brigada de trabajadores en campo de Ranchos Regenerativos!
Durante un período de cinco semanas, la brigada de trabajadores contratados por jornal llevó a cabo una serie de actividades enfocadas en la conservación y la restauración de ecosistemas estratégicos, partiendo de los distintos proyectos que hemos realizado con comunidades ejidales y ranchos privados. Nuestra visión es dar más oportunidades de trabajo local en zonas rurales, desarrollar la capacidad local en técnicas de restauración, y ofrecer trabajo seguro todos los años durante las temporadas de trabajo en campo. Esperamos que en los años que vienen este equipo no solamente trabaje para los proyectos de SIA, sino que también se integre a proyectos de otras organizaciones de conservación en la región.
Esta primavera, uno de los principales trabajos realizados fue la construcción de cercos de exclusión de ganado en tres ranchos diferentes. Estas estructuras tienen como objetivo proteger áreas ribereñas y manantiales — evitando el acceso de ganado y reduciendo la degradación del suelo y de la vegetación mientras que permite el acceso a fauna nativa. En esta temporada, la brigada junto con nuestras técnicas de Ranchos Regenerativos y los socios de los ranchos, lograron instalar cercos amigables para la fauna en tres manantiales y dos arroyos con hábitat ribereño degradado. En total, se protegió más de una hectárea de ecosistema en zonas sensibles.
De manera complementaria, la brigada llevó a cabo labores de restauración de pastizales mediante el control manual de la planta invasora “uña de gato” en aproximadamente ocho hectáreas. El control de este tipo de planta es fundamental, ya que su expansión — favorecida por el sobrepastoreo y el cambio climático — puede alterar el equilibrio ecológico y desplazar especies importantes a través de la matorralización del ecosistema.

Además, la brigada comenzó un nuevo proyecto para crear una zona de exclusión de 6.5 hectáreas para la producción de semillas nativas en el Rancho Cazadero, ubicado hacia el sur de la Sierra San Antonio en la cuenca del Río Cocóspera. Este “semillero” servirá para producir semillas de pastos nativos en la región para futuros proyectos de restauración.
El trabajo realizado por la brigada esta temporada fue una labor significativa — una que exigió esfuerzo físico, planificación y coordinación de todo el equipo. Pero estamos muy satisfechos con los resultados y vemos esto como un camino prometedor para la conservación en la región. A través de iniciativas como estas, avanzamos hacia un futuro más sostenible, y esperamos dar seguimiento a los impactos positivos en los años venideros.
