Historia de un rancho que parecía no tener agua

Durante una reciente visita al rancho “El Aguajito” cerca de Bacoachi y del río Sonora, me di cuenta de que gran parte de la región aún sigue enfrentando consecuencias de la sequía que se vivió en los últimos años. La falta de humedad era evidente y se veía reflejada en el paisaje; al parecer, los ecosistemas de las Islas del Cielo se encuentran muy vulnerables y amenazados por el cambio climático.

Nuestra misión al visitar este rancho fue continuar con el proyecto Spring Seeker, realizando registros y evaluando la situación de los manantiales de la zona. Algo que me emocionó mucho al encontrar manantiales es que, pese a la situación general de sequía que enfrenta la región, es muy notorio el contraste entre el paisaje seco circundante y estas fuentes de agua. El área es mucho más verde, la vegetación es más densa y diversa, con plantas que prosperan con la humedad. Literalmente funcionan como refugios de vida y verdaderos oasis. El suelo, a diferencia del resto del terreno, se sentía vivo. Esto me hace entender la importancia del trabajo que hacemos y me motiva a seguir luchando por conservar estos recursos naturales e incitar a la comunidad a hacer un uso sustentable de ellos.

Además de la importancia ecológica, en este rancho los manantiales abastecen las pilas de agua y bebederos utilizados por el ganado, convirtiéndose en la principal fuente de agua disponible para mantener la actividad económica. Es un ejemplo más de la gran dependencia que tenemos de los manantiales para la vida y la economía en nuestra región, donde las lluvias son cada vez más impredecibles y los ríos de pronto dejan de correr. En estos tiempos difíciles, los manantiales continúan proporcionando el agua que ayuda a la vida silvestre y en este caso permite que el rancho siga funcionando.

Esta es una situación que se repite y se vive en la mayoría de las propiedades de la región y la presencia de un manantial podría marcar la diferencia entre un terreno que resiste y uno que colapsa. Por esto y muchas razones más, es importante proteger estas fuentes de agua, pues cuando un manantial se degrada o desaparece, no solo se pierde agua, se pierde estabilidad económica, biodiversidad y resiliencia frente al cambio climático.

A pesar de su importancia, los manantiales de este rancho, como ocurre en muchos otros de la región, no cuentan con una protección adecuada. Curiosamente, cuanto más depende un rancho de un manantial, más vulnerable se vuelve si no se maneja adecuadamente. La sobrexplotación puede reducir su caudal y el acceso directo del ganado genera disturbios como la compactación del suelo, la pérdida de vegetación y la contaminación del agua. Estos impactos no siempre son intencionales. En muchos casos son por la falta de alternativas, información o recursos que ayuden a los propietarios a proteger estas fuentes de agua y aprender a utilizarlas sin afectar la vida silvestre y la actividad ganadera.

Reconocer su valor y comenzar a realizar pequeñas acciones para un mejor manejo es el primer paso para asegurar que los manantiales sigan sosteniendo la vida. Protegerlos no significa dejar de utilizarlos, sino cambiar la forma en que lo hacemos.

Para aprender más sobre las formas en que puedes ayudar a conservar estas fuentes de agua, consulta esta guía de acciones simples. Incluye técnicas como delimitar áreas de exclusión, instalar bebederos alejados de la fuente principal, reforestar y más.


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