“Impacto de la actividad ganadera sobre los recursos hídricos, el suelo y la vegetación en Arizona”
Resumen del proyecto
El trabajo consistió en estudiar siete manantiales en el sur de Arizona, que presentan conflictos entre el uso del agua y la ganadería y su impacto ambiental. Los manantiales son manifestaciones naturales de agua subterránea, un recurso esencial para Arizona, donde más del 40% del suministro de agua proviene de acuíferos. Los manantiales alimentan ríos, arroyos y pozos, y son fundamentales para el abastecimiento doméstico. Algunas de las problemáticas existentes detectadas en los manantiales de la zona son la escasez y reducción del recurso hídrico, además del daño causado por el ganado.
Manantiales estudiados







Resultados obtenidos
Cada manantial muestra condiciones muy distintas, con problemas específicos de contaminación y fertilidad, tanto en agua como en suelo.
| Manantial | Situación general |
| Busch | Agua de buena calidad, baja salinidad y materia orgánica; suelo franco arenoso con vegetación de pastos, zona afectada por incendio. |
| Cienega | Agua muy dura y salina, alta en potasio y sodio; suelo arenoso, vegetación de humedal ribereño y árboles. |
| Confluence | Agua con alto potasio, buena en otros nutrientes; suelo franco, equilibrado y fértil; vegetación variada adaptada a zonas húmedas. |
| Empire Ranch | Aguas y suelos con exceso de zinc y nitratos; suelo franco arenoso, vegetación mixta entre ribereña y semiárida. |
| Horse Camp | Agua muy dura y contaminada por mercurio; suelo arenoso con baja fertilidad, vegetación de ribera y abundantes árboles. |
| McGrew | Agua baja en nutrientes y sales, suelo arenoso y poco fértil; vegetación típica de matorral semiárido. |
| Rock Ledge | Agua con exceso de sales, sodio y nitritos, suelo sofisticado; vegetación árida con presencia de cactus y plantas invasoras. |
Recomendaciones
Las recomendaciones proponen un enfoque integral para preservar y restaurar los manantiales y su entorno. Se sugiere implementar planes de manejo ganadero sustentables, colocando cercas que excluyan al ganado de las fuentes de agua, así como promoviendo el pastoreo rotacional para evitar el sobrepastoreo y favorecer la regeneración de la vegetación ribereña. Para suelos afectados, como los sodificados en Rock Ledge, se recomienda el uso de enmiendas como yeso agrícola y la incorporación de materia orgánica; en suelos con deficiencia de potasio y calcio, como en Horse Camp, sería conveniente aplicar fertilizantes orgánicos y compost. Es fundamental establecer un monitoreo semestral del agua y suelo, empleando sensores y muestreo geo-referenciado que permitan identificar riesgos y áreas prioritarias para intervenir. La restauración ecológica debe centrarse en la reforestación con especies nativas resistentes a la sequía en zonas degradadas, mejorando la filtración natural del agua, estabilizando el suelo y recuperando hábitats para las especies locales. También se destaca la importancia de la educación ambiental y la colaboración con comunidades locales, a través de talleres de capacitación y fomento de la gestión comunitaria del agua. Finalmente, se recomienda fortalecer la regulación y políticas de protección, asegurando el cumplimiento de normativas ambientales y promoviendo la creación de áreas protegidas en los sitios más representativos y vulnerables de la región.

