- Ranchos Regenerativos Home
- Estrategias del programa
- Cómo participar
- Galería de prácticas regenerativas
- Apoyar nuestro trabajo
- Recursos
- Preguntas frecuentes
En esta galería te invitamos a conocer de manera visual las actividades regenerativas que forman parte de nuestro proyecto de ranchos regenerativos en las Islas del Cielo. Aquí podrás ver cómo la naturaleza y el trabajo de la comunidad se unen para conservar y restaurar los ecosistemas. Cada imagen es reflejo de un gran esfuerzo de voluntarios, propietarios de ranchos y el equipo de SIA.
Estructuras de control de erosión
Cuando el agua de lluvia corre con mucha fuerza, se lleva la tierra y deja el suelo pobre, principalmente si el terreno ha sido degradado. Estas estructuras ayudan a la infiltración de agua y disminuyen la velocidad de la corriente, reduciendo la erosión del suelo. Con el tiempo, se atrapan sedimentos, hay más humedad y permiten que el suelo se regenere, favoreciendo el crecimiento de plantas y aumentando la estabilidad del terreno.
Curvas de nivel
Mediante zanjas que siguen la forma natural del terreno, se logra conservar el suelo fértil y la humedad. Esto crea condiciones ideales para que las plantas nativas crezcan de manera más abundante y diversa, recuperando la cobertura vegetal en zonas antes degradadas. Al retener el suelo con barreras naturales, la tierra y las semillas dejan de moverse con el viento o el agua, lo que permiten que germinen y se regenere el terreno.
Dispersión de bombas de semilla
A veces el suelo ya está tan dañado que casi no quedan plantas. La dispersión de bombas de semilla (bolitas de barro, composta y semilla de plantas nativas) es una técnica que asegura que las semillas tengan nutrientes y protección inicial. Al llover estas bolitas se rompen y las semillas germinan, brotando pastos y arbustos nativos. Esto ayuda a que la tierra no se quede desnuda y se regenere la vegetación que es hábitat y alimento para la fauna y el ganado.
Reforestación
Plantar árboles nativos ayuda a que el terreno vuelva a tener sombra, humedad y alimento para la fauna. También mejora la calidad del suelo, regula la temperatura, disminuye la erosión de la tierra y trae de regreso la biodiversidad. Los árboles ayudan a que haya agua en los arroyos y manantiales, y atraen aves y animales. Así se regenera el bosque y se protege el agua.
Rotación y manejo del ganado con cercos eléctricos
Si el ganado siempre está en el mismo lugar, se acaba el pasto y la tierra se degrada. La rotación del ganado en potreros, apoyada con cercos eléctricos, permite que las áreas de pastoreo descansen y se regeneren. Así, el pasto vuelve a crecer más fuerte y se asegura el alimento para el ganado. Este manejo evita la sobreexplotación del suelo, promueve la recuperación de pastos y asegura una relación más equilibrada entre la producción ganadera y la conservación.
Colocación de cercos amigables con la fauna
Muchos animales silvestres como venados, jabalí, pumas, jaguares y osos necesitan pasar entre áreas cercadas. Al colocar cercos con alambres lisos en la parte superior e inferior, la fauna silvestre puede moverse con mayor seguridad, sin quedar atrapados o lastimados por los alambres. Así se regenera el movimiento natural de la fauna en los ranchos.
Cercado de zonas clave
Al proteger lugares estratégicos como manantiales, ríos y arroyos con un cerco, ayuda a que el ganado no entre y contamine el agua y consuma la vegetación. De esta manera el agua se mantiene limpia y las plantas proliferan. Así se regenera la calidad del agua y la vegetación que la protege. Estas áreas son esenciales tanto para el ganado como para la fauna silvestre, y su resguardo garantiza la disponibilidad de agua a largo plazo.
Extracción de especies invasivas
Hay plantas que no son de la región como el pasto buffel o algunos arbustos que se reproducen en gran cantidad en áreas degradadas, como la uña de gato. Estas especies, además de aumentar el riesgo de incendios forestales, también utilizan los recursos y el espacio, evitando el crecimiento de plantas nativas. Al retirarlas, regresan los pastos y otras plantas de la región, que alimentan mejor a la fauna y ayudan a conservar el suelo. Esto restaura el equilibrio ecológico, mejora la calidad del hábitat y asegura que las comunidades vegetales nativas prosperen.
