Buscando manantiales en la Sierra San Diego por primera vez

En nuestro objetivo de expandir el proyecto de monitoreo de manantiales (Spring Seeker) hacia nuevas fracciones del Área de Protección de Flora y Fauna Bavispe, recientemente tuvimos la oportunidad de explorar por primera vez la Sierra San Diego, una isla del cielo ubicada en el municipio de Bavispe, Sonora. En esta expedición participaron parte del personal de Sky Island Alliance y del APFF Bavispe y su programa PROREST, así como estudiantes de biología de la Universidad de la Sierra y practicantes de ingeniería en ciencias ambientales de la Universidad de Sonora.

El primer día nos trasladamos hasta el lugar de campamento. Al llegar, una de las primeras cosas que llamó mucho mi atención fue la hermosa vista hacia el río Bavispe y, en el fondo, la Sierra Madre Occidental. Era uno de esos paisajes que es imposible no admirar, tomarse un momento para contemplarlo y agradecer las maravillas que nos regala la naturaleza. Después de armar el campamento, compartimos una deliciosa carne asada, porque los momentos de convivencia también forman parte de nuestras expediciones y es muy enriquecedor conocer y aprender de las experiencias de quienes asisten.

Por la mañana nos dividimos en tres equipos para recorrer diferentes rutas de búsqueda. Nos tocó una de las rutas más largas y fue una caminata exigente, pero también una de las más agradables que he tenido. Disfruté mucho de los paisajes y la compañía de mi equipo. Algo que me sorprendió mucho fue que no encontramos tanta agua en la superficie como imaginaba, aunque las lluvias ya habían comenzado en algunas partes del área. A lo largo del camino observábamos plantas que están relacionadas con la humedad, como nogales, arces, sicómoros y otras plantas que normalmente indican la presencia de agua. Sin embargo, gran parte del cauce del arroyo se encontraba seco, probablemente por la sequía y los incendios forestales que han afectado la zona, reduciendo la capacidad de recarga de los mantos acuíferos.

Además, gran parte del suelo de la Sierra San Diego está formado por roca expuesta, lo que limita la infiltración del agua de lluvia y favorece que la corriente de agua baje rápidamente hasta incorporarse al río Bavispe. Precisamente por esa escasez, resulta aún más importante conocer y documentar estos pequeños manantiales que mantienen la vitalidad del área. En ellos encontramos musgos, helechos, pastos y diversas plantas adaptadas a vivir donde la humedad permanece durante gran parte del año. También observamos pequeños caracoles, insectos acuáticos y otros organismos que dependen completamente de estos microhábitats para sobrevivir.

Mientras caminábamos estuve a punto de pisar una víbora de cascabel de cola negra que estaba camuflada entre las rocas y las hojas. Afortunadamente logré verla a tiempo y nos detuvimos para tomarle algunas fotografías y dejarla seguir su camino. En un momento descansamos dentro de una pequeña cueva en un lugar alto, donde corría aire fresco. Desde ahí contemplamos una hermosa vista.

El tercer día iniciamos muy temprano con un hermoso amanecer. Para comenzar las rutas, tuvimos que subir un poco más en vehículos. Ese día no tuvimos tanta suerte encontrando agua, pero la naturaleza nos sorprendió con un hermoso tecolote serrano y disfrutamos nuevamente de los paisajes de la Sierra San Diego.

El último día, por la mañana, levantamos el campamento y comenzamos nuestro viaje de regreso. En el camino tuvimos la oportunidad de fotografiar una impresionante lagartija de collar del altiplano. Fue maravilloso observarla, pues nunca había tenido la fortuna de verla en campo.

En el camino de Bavispe a Agua Prieta nos detuvimos para visitar “El Caracol”, un sitio que desde hace tiempo deseaba conocer. Fue sin duda un lugar hermoso que superó todas mis expectativas, un verdadero oasis donde el agua brota entre abundante vegetación de humedal. Encontramos ranas leopardo, un lagarto escorpión de Arizona y una gran diversidad de plantas asociadas al agua como la flor de mono escarlata. Incluso, en las zonas más profundas pudimos observar murciélagos refugiándose. Realmente fue el cierre perfecto para esta gran aventura.

Agradecemos al personal del APFF Bavispe por permitirnos el acceso al Área Natural Protegida para seguir documentando manantiales, a los estudiantes de la Universidad de la Sierra y la Universidad de Sonora, así como a todas las personas que hicieron posible esta expedición. Gracias por aguantar las largas caminatas y compartir su entusiasmo, conocimientos y compromiso con la conservación.


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