En los últimos días de la elaboración de un sendero en la Sierra San José, en el ejido Naco, Sonora, hemos tenido avances importantes gracias al trabajo colaborativo entre voluntarios y la comunidad local. Durante las jornadas de trabajo de tres sábados en abril, hemos logrado más de 1.5 km de sendero y aprovechado tramos de camino existente. Hasta ahora hemos subido 330 m (comenzamos a una altura de 1,570 m y ahora estamos en 1,900 m). Este esfuerzo continuará en futuras oportunidades de voluntariado y jornadas de trabajo del personal. Aún nos faltan 1.75 km de sendero y subir 330 m más para llegar hasta el área de campamento, que es nuestro objetivo.


Cada oportunidad de voluntariado se convirtió no solo en un esfuerzo colectivo y de trabajo físico, sino también en una ocasión para observar, aprender y documentar la riqueza natural de la Sierra San José. Entre los participantes, uno de nuestros voluntarios de Arizona, Ian McFaul, aprovechó la oportunidad de realizar sus primeros registros de iNaturalist de flora en el área, para identificar las especies que habitan esta hermosa isla del cielo. A continuación, compartimos su relato sobre este proyecto y nuestro compromiso, junto con el ejido Naco, para designar la Sierra San José como un Área Destinada Voluntariamente a la Conservación.
Relato de Ian McFaul — Voluntario de Sky Island Alliance
El 11 de abril, me uní a Zach Palma de Sky Island Alliance y otros voluntarios en Naco, Sonora, el pueblo fronterizo justo al sur de Bisbee, Arizona. Tras un corto trayecto en coche, caminamos hasta la ladera norte de la Sierra San José, la isla del cielo más cercana, para ayudar a construir un sendero para la comunidad en colaboración con los ejidatarios a quienes pertenecen las tierras.
Fue una experiencia muy gratificante para mí formar parte de este trabajo. En primer lugar, la estructura y la gestión colectiva del ejido son muy diferentes a las que tenemos actualmente en Estados Unidos (especialmente en el contexto político actual), y es inspirador ver que tanto los habitantes locales como el gobierno federal mexicano están interesados en conservar estas tierras y el ecosistema en un ADVC (Área Destinada Voluntariamente a la Conservación) para el uso y disfrute continuo y sostenible de sus tierras, tanto ahora como para las futuras generaciones.
Participar en esta jornada de construcción de senderos fue especialmente significativo para mí, ya que la ladera norte no había sido catalogada previamente en iNaturalist. Mientras construíamos el sendero, también fotografié cada forma de vida que veía. Con solo estar allí con mi teléfono celular, pude documentar para Sky Island Alliance y el ejido una lista de al menos 100 especies. Cada una de mis

Como botánico aficionado, suelo ver primero las plantas, y las Islas del Cielo de México y el suroeste de Estados Unidos son mundialmente famosas por su biodiversidad. Las especies xerófitas e las influencias del valle desértico más seco se entremezclan con especies mesófilas de mayor altitud, como robles, pinos e incluso álamos.
Entre las especies más destacados del día, observé:
Algodoncillo cuerno de antílope (Asclepias asperula)
Una especie de Penstemon que podría ser un híbrido natural.
Cliff fendlerbush (Fendlera rupicola)
Pino mexicano (Pinus discolor)
Oreja de ratón (Evolvulus arizonicus)
Hay muchísimas otras plantas que ver allí (por no hablar de la fauna), y les recomiendo que colaboren como voluntarios con Sky Island Alliance y que traigan su cámara o teléfono para hacer registros de especies en ambos lados de la frontera.






