Reforestación ribereña en rancho Agua de Enmedio

Por Michell Cordova y Karen Aglaee Lopez Roman

Tener arroyos y riachuelos saludables llenos de plantas y árboles nativos no es un lujo sino una necesidad, como nuestro equipo aprendió recientemente con uno de nuestros socios en el rancho Agua de Enmedio al este de Cananea. Muchos factores diferentes pueden afectar las plantas que crecen a lo largo de un curso de agua. Pero en este caso fue el ganado lo que estaba impidiendo el crecimiento de nueva vegetación y causando erosión del suelo. En tiempos de sequía como los que se han experimentado en Sonora, debemos hacer todo lo que podamos para proteger nuestra preciada agua. Una de las mejores maneras es a través de la reforestación con árboles nativos como el sauce, el álamo y el encino. Sus raíces ayudan a estabilizar las orillas y reducir la pérdida de suelo causada por las inundaciones. Tener plantas nativas presentes también ayuda a ralentizar el agua para que cuando llegue, pueda enriquecer aún más la tierra y el ecosistema más amplio.

Durante nuestro viaje, nuestro equipo enfocó nuestros esfuerzos de reforestación dentro de una zona de exclusión en el rancho Agua de Enmedio con la ayuda del Sr. Eduardo Ríos Colores, el propietario de la tierra. Él nos contó que decidió crear una zona de exclusión para cuidar mejor el agua en su tierra después de notar a lo largo de los años que la sequía se estaba convirtiendo en un grave problema.

También lo vio como una gran oportunidad para crear un invernadero. Esto ayudará a extender la temporada de crecimiento y proteger sus plantas del clima severo. Y le permitirá controlar las plagas y conservar agua.

Durante nuestra visita, aprendimos diferentes técnicas de reforestación. Y aprendimos que estar más cerca del río significaba terreno más rocoso, lo cual complicó la excavación de hoyos. Estos hoyos más cercanos al agua estaban destinados para plantar árboles como sauces y álamos que necesitan más agua. Eran ideales aquí debido a su capacidad para tolerar suelos húmedos y su habilidad para estabilizar orillas y prevenir la erosión causada por las corrientes de agua.

En áreas un poco más alejadas de la zona ribereña, encontramos terreno más suave con rocas mucho más pequeñas que facilitaron la excavación de hoyos. Los hoyos aquí serían para árboles como encinos, que pueden tolerar climas fríos, necesitan menos agua y son resistentes a la sequía.

En total, quedamos muy satisfechas con el trabajo y agradecidas de haber tenido la oportunidad de escuchar sobre las experiencias de Eduardo y aprender cómo la reforestación puede aplicarse en otros escenarios, y cómo también ayuda a combatir el cambio climático y mejorar la calidad del aire y del agua. Es divertido imaginar cómo será el área dentro de algunos años.