
Desde que me mudé a Tucson en 2019, he quedado cautivada por la belleza, la sabiduría y la magia del Desierto de Sonora. Qué agradecida estoy de vivir en el bajo desierto, las encantadoras Islas del Cielo y todo lo que hay entre ellas. Mi corazón está lleno, sabiendo que apenas estoy comenzando mi exploración de este lugar tan especial.
Desde la primera infancia, he sentido una conexión tangible con los animales no humanos con quienes compartimos nuestro planeta. En mi juventud, esta conciencia se expandió cuando me aventuré en la recreación al aire libre y desarrollé relaciones profundas con los paisajes. Sintiendo la responsabilidad de abogar por estos paisajes y sus habitantes, puse mis recursos a su servicio a través del voluntariado. Mi trabajo voluntario me llevó a realizar estudios de posgrado, donde estudié biología y liderazgo en conservación. Mi trabajo de posgrado destacó el poder de las iniciativas comunitarias tanto en mi país como en todo el mundo. En Baja California, México, aprendí de niños locales sobre su trabajo para mitigar los microplásticos en las playas de los barrios costeros. En Tailandia, monjas y monjes budistas profundizaron mi relación con la naturaleza a través de la atención plena y la meditación guiada. En mi comunidad del Desierto de Sonora, encontré —y sigo encontrando— esperanza en los cambios positivos impulsados por organizaciones sin fines de lucro y voluntarios locales. Me inspira el poder de la comunidad y creo en las intrincadas conexiones entre todos los seres.
Profesionalmente, trabajo en el ámbito de la salud, donde busco generar conciencia sobre la salud ambiental y su conexión con la salud individual. Sin embargo, encuentro mi trabajo más significativo apoyando a mi comunidad a través del voluntariado y la narración basada en el desempeño escénico. También me nutre mi relación, en constante expansión, con la naturaleza. Disfruto del senderismo, el campismo, el mochilero, la natación, el ciclismo de montaña, la observación de aves, tumbarme en la tierra, observar insectos, abrazar árboles y cualquier otra cosa que me permita absorber la sabiduría omnisciente de la Tierra.
